5 de abril de 2016

Pasión o compasión flamenca

No creo que a nadie le asuste la falta de lógica abundante que vemos cada día, imagino que para cada uno la lógica de hacer las cosas es diferente. Este mes pasado los flamencos hemos estado colmados y eclipsados por el Festival de Jerez, un evento que dicen que tiene un buen sabor y a la ciudad plagada de arte. Digo que dicen, porque yo no he estado, pero imagino esos lugares llenos de afición estatal y extranjera, los contrastes, que a mi tanto me gusta observar.

Me pongo a pensar en las instituciones de flamenco... el Instituto Andaluz de Flamenco, la Cátedra de Flamencología de Cádiz, el Centro Andaluz del Flamenco... son los más conocidos, entre otros, y se supone que realizan una labor inconmensurable para este arte. En Murcia, a otros niveles, existe el Aula de Flamenco de la Universidad de Murcia y ahora una Cátedra de Flamencología, de la cual Estrella Morente es la directora o algo así. Me surge la duda ¿Están interconectadas estas instituciones? ¿Qué pautas siguen? ¿Las gestiona algún órgano central? ¿Coordinan actividades?


2 de febrero de 2016

Dos del dos

Hoy es un día diferente, todos los años este día me parece así aunque mi rutina no cambie.

Dos de Febrero, día de la Candelaria; millones de pueblos tienen celebraciones entorno a este día. Yo no tengo ni idea de lo que significa el día de la candelaria, solo sé que hoy cumple años un amigo flamenco, por ejemplo, también hay quien dice que es el Rocío Chico; pero es mentira. Los rocieros de postal creen que hay un Rocío Chico todos los febreros. El postureo llegó a Almonte antes que a otros sitios. Me río con esto.


14 de diciembre de 2015

El último impulso del año

Quería terminar el año en mi blog hablando de esto, porque todo el que me conoce sabe que soy una persona impulsiva, que habla mucho pero se calla lo más importante. A veces quiero decir tantas cosas en pocas palabras que lo hago mal, y para hacerlo bien prescindo del filtro y me asalvajo. Me encanta la impulsividad, los arrebatos, el mirar atrás y echar a correr hacia aquello que se va, el beso inesperado y el sonido de una colleja bien plantada. Adoro estas cosas porque me parecen más auténticas que un comportamiento premeditado.



11 de noviembre de 2015

Todo no es de color

Me gusta leer, es lógico. Si te gusta escribir primero tienes que empezar por leer. Cualquier cosa, desde blogs, a diarios, libros, ect… A menudo leo entrevistas de personajes o artistas que me resultan llamativos, sobre todo por si hay entrelíneas; a veces están aposta otras no.

En el tema flamenco, limitándome a la disciplina del cante, leo entrevistas por doquier; de los de antes, de los de ahora, de todos. Analizo las preguntas, las respuestas, la estructura del texto, la introducción, los paréntesis… intento aprovechar  toda la información que me aparece (rara vez me parecen interesantes de contenido). Es curioso como los cantaores/cantaoras de antes hablan en ellas de sus “colegas” de la época o más viejos que ellos mismos, alguna vez, nombran a cantaores poco conocidos o aficionados que escucharon o conocieron. Hoy en día no encuentro similitudes de actitud. Los cantaores actuales nombran a los artistas de antes, no a los colegas del mundillo con los que se reparten el pan, salvo colaboraciones que exige el guión, que es cuando se adoran. No se critican, no se destacan. Nada. Antes lo mismo que se daban palmadas en la espaldas a alguno también se le clavaban puñaladas.

Si leemos una entrevista de hace 40 años, los nombres de referencia son los mismos que hoy: Pastora Pavón, Manuel Torre, Antonio Chacón, Manuel Vallejo, Pepe Marchena, Manolo Caracol, la Fernanda y la Bernarda, Antonio Mairena, Porrinas de Badajoz… y un largo etcétera de artistas ya desaparecidos estando entre los actuales Camarón de la Isla o Enrique Morente, ausentes también.


16 de julio de 2015

Arcángel: con nombre propio

Hacía meses que no pasaba por aquí, se paró el reloj en mi tiempo flamenco. No corren buenos momentos para nosotros. Ahora que tengo un rato de descanso me engancho al compás y no sabía de qué hablar... es lo de siempre; cuando me quiero escapar a escuchar algo que me haga más disfrutar que enfadarme llego a él, voz fina y castellana, sabiduría e inquietud, talento y gustazo cantando.