19 de febrero de 2014

La guitarra con nombre de mujer

A mi primo de Cádiz 

Fue una simple sugerencia: la mujer en la disciplina de la guitarra flamenca. A partir de ahí se abrió un mundo nuevo. Revolviendo un poco mi casa y navegando por la red empecé a ver que siempre han existido, desde finales del siglo XIX hay constancia de ellas. Sin embargo, ¿Por qué no se las recuerda como se debería?

He mirado algunas breves biografías de ellas:
- Anilla la de Ronda: cantaora gitana y guitarrista nacida en 1.855, se acompañaba a sí misma. Se codeó con Pastora Imperio, la Reina Victoria Eugenia y hasta Federico García Lorca la citó en una de sus conferencias de Cante Jondo en la Granada de 1.922.
- Josefa Moreno "La Antequerana": cantaora paya y guitarrista nacida en 1.889, debuta en Jerez de la Frontera con 14 años y se acompaña a sí misma. Estuvo contratada en Nueva York o Cuba, y falleció en Madrid sin dejar más rastro.
- Trinidad Huertas "La Cuenca": bailaora y guitarrista nacida en 1.857, esta mujer dicen que fue la primera en bailar vestida de hombre, o bailar por soleá como ahora conocemos el baile. Falleció en La Habana con 32 años.

 
Estos son tres claros ejemplos de que había mujeres en la época, hacían giras, corrían el mundo, eran pioneras y reconocidas. ¿Alguien se acuerda de ellas? ¿Existen grabaciones? ¿Son referentes por su profesión en el flamenco?


28 de enero de 2014

ENRIQUE MORENTE: La corriente

Todo empezó por la inquietud, la curiosidad, el revolver, el innovar. Todo empezó con Enrique Morente, un cantaor que soñó la Alhambra de esa forma tan particular. Apenas se acuerda nadie del Enrique flamenco, del cantaor por derecho, de un grandísimo aficionado como él era, cuando lo acompañaba Habichuela o Paco de Lucía, cuando llegó a Madrid y era todo un desastre natural, tan solo los flamencos de siempre remueven eso, los que son como el mimbre...

La masa "morentista" nació con su muerte, hace poco más de tres años, nació de los seguidores de Enrique no de la afición flamenca. Lo que son las cosas, Enrique emigró a Madrid y se ganó a los flamencos de la capital a base de raciones culturales que unas veces más y otras menos tenían que ver con el arte jondo, pero no dejaban de ser arte. Sevilla nunca lo quiso por esta misma razón. Es raro que un artista sea encumbrado en ambos lugares geográficos, la sabiduría contra el pellizco, la universalidad contra las minorías. Ni él pudo, y dudo mucho que alguien lo consiga.

Me resulta gracioso que le hagan un homenaje en Madrid durante tres días con un lujazo de cartel, organizado por su familia, pues nadie en estos tres años se ha molestado en darle una despedida digna y flamenca. Y Sevilla no iba a ser menos, viendo lo que se cocía en la capital española, resulta que ahora la Bienal abrirá su programación en Septiembre con un homenaje al maestro de Granada. Parece que los que no lo nombraban ahora lo veneran, y el caso contrario no se da. Hipocresía quizá, apariencia, falsedad, negocio. No lo sé. Lo que si conozco es que bautizó a un sector de la afición como "flamencólicos" y aunque no me siento identificada con el concepto en sí que inventó, quise llamar de esta forma a mi rincón galáctico de flamenco y melancolía.


Morente tenía buenas formas flamencas, una ejecución del cante desde el conocimiento, hizo recitales memorables puramente flamencos, pero no sobresalió de la forma que le hubiese gustado; siempre quiso más. Poco a poco se fue desvirtuando de las lindes flamencas quedándose a menudo sin definir utilizando su inquietud por otras músicas, otros versos, otros sonidos; eso lo llevó a grabar "Omega" su revolución visionaria que ahora es un padrenuestro, cuando siempre lo ha sido y su sitio se ganó hace casi 20 años. El atrevimiento de Enrique fue mayor que la crítica que se le echó encima, pero el tiempo le dió la razón.

La mirada de Enrique Morente iba más allá de la frontera del compás, quería transformarlo todo a su forma, dándole aire al espectador, dejando mensajes lejos de lo puramente flamenco, era un claro artista que logró ser comprendido por las mareas de las que se rodeó pero no es imitable, ni superior. Un revolucionario que supuso el principio del fin en su carrera profesional, lleno de cultura, poesía, pintura, óperas, y tantas cosas que le quedaron al maestro en la mente, obras inacabadas por culpa del tiempo. ¿Ha dejado herencia? no, no ha dejado herencia, ha dejado un legado. Nada más.

Como ya decía antes, el tiempo lo dice todo, marca el compás de lo que debe permanecer inmóvil y de lo que hay que dejar volar. Todo empezó por su personalidad, aplastante, su atrevimiento, descomunal, su conocimiento, desbordante; y todo terminó con él. Yo me quedo con lo bueno, lo malo se lo dejamos a los que ahora lo aman.

Nos vemos pronto, en algún rincón oscuro donde sirvan buen vino, es mi forma particular de dar homenajes. Invita la casa siempre.

5 de enero de 2014

2.014: un contratiempo en el compás

No es un buen momento para escribir, porque el cambio de año nada me ha hecho cambiar. Sigo sin tener sueño, ganas de comer o fuerza para mirar al cielo. El comienzo con un nuevo dígito apenas supone nada para mi. Ni triste ni alegre, estamos porque hay que existir; cuando menos lo esperas alguien te hace reír, estar bien y caminas mirando hacia delante como una campeona, solo hay que saber esperar.

Nada contaré de mi Navidad que me ha dejado momentos estelares en la mente, abrazos en el alma y orgullo en mi corazón. Nada de heridas ni tragedias. Sigo egoísta de sentimiento y generosa de palabrería. Con sonrisa de cristal y ojos cansados. Levantando dudas y plantando soberbia. Como soy yo.

Es lo de siempre con paso cambiado, igual que cuando te sales de compás porque dejas de prestar atención a un cante o a un toque y te lamentas un segundo para volverte a arrancar a tiempo. Es un momento tímido que quieres disimular, pero ocurre para tu oído aunque no ocurra en el de los demás.

Comienzas a mirar para otro lado y a dejar de sembrar, a morder sin apretar, a reír aunque no escuches y hablar sin que nadie te preste atención; bailar sin música, comer sin ganas, dormir sin sueño, beber sin motivo y brindar sin manos. Contar palabras y escribir números. Soltar sin tensar y correr sin prisa. Todo el mundo piensa que el nuevo año llega vacío y hay que llenarlo, a la fuerza, con fe y sin voluntad. Como un contratiempo en el compás.

Allá ustedes que están en esa galaxia donde todo vale, y las alegrías merecen penas, donde la gente son personas y el mundo es uno mismo. A veces estás rodeada de cuerpos, que aunque te rocen continúan a millones de años luz de ti. Yo hoy estoy lejos de todos para desearos un buen año, del que más os guste: azul como el glaciar, dorado como el desierto, plateado de luna o rojo de atardecer.

Tengo un nuevo calendario con sonrisas que conceder, no tengo a personas convertidas en piedras en el camino ni a objetos como compañía perenne. Tengo suerte, aunque una mala sensación me recorre el cuerpo y vive en estas entrelíneas; me permito invitaros a formar parte de mi nuevo año, quién sabe los momentos mágicos y flamencos que se pueden llegar a construir. Coged fuerza, el camino aún es largo, nos quedan muchas hojas por escribir.

Salud para disfrutar de lo que nos queda, bienvenidos al 2.014!



Es necesario explicar cosas así, las que nadie más puede, porque nadie más las sabe

19 de diciembre de 2013

El Loco de mi Colina

A veces las cosas no vienen como tú esperas. Lo que imaginas como algo inolvidable no lo quieres recordar y un día para olvidar termina con una sonrisa. Creo que a muchas personas le pasa a menudo, por eso, no te molestes en planear.
Me siento en el sofá para relajarme, portátil en lo alto y abro la ventanita de su chat con unas bulerías de Encarna Anillo con Miguel Poveda, compás:

"Cada vez que te emborrachas,
que tú vienes corriendo a la vera mía,
ojalá te emborracharas las 24 horas del día..."

Eso sí que es nuestro. Un canto a nuestros periplos juntos.
La rutina, la tensión, la carencia de personalidad y el tercermundismo cultural hacen mella en el norte del Loco que está crispado y torcido. Llega la frase que hace pitar mis alarmas:
"Esto me consume, tengo que hacer de tripas corazón para mantenerme cuerdo. Tragar mierda, mirar para otro lado y poner buena cara".

Venga, vamos a abrir la consulta que tengo en mi colina y hacer terapia. El Loco de mi Colina empieza una sesión para purificar su alma...
Piensa que todo el mundo es como él, y cuanto antes se dé cuenta menos sufrirá, mientras, la impotencia me lo está desmotivando y trasiega de norte a sur como terapia complementaria de forma eventual.
Ahora se nos cruza otra letra:

"Eres el triste palacio,
donde cien príncipes soñaron con la gloria,
donde cien reyes soñaron con el amor,
y se despertaron llorando..."


La eternidad de Camarón de la Isla resuena en la colina de forma positiva, nos negamos al "ovejismo", a la gente llana que en la vida está de paso sin aportar nada. Sacamos la conclusión de que hay chicas más cultas que chicos, por lo que él lo tiene más fácil que yo para encontrar un complemento. Eso le alegra. Y me saca otra letra:

"Dicen que la compañía es un tesoro
 y que está maldito el que vive solo.
Pero yo te digo a ti,
que yo lo prefiero así,
a estar con alguien que no me deje vivir..."


Un tal Mario Díaz dice que lo canta... pues eso, ido del perol.
El Loco de mi Colina se visiona de aquí a 40 años solo y se lamenta. No pasa nada, yo estaré sola, nos iremos a Benidorm a pasar la vejez molona; dos cascarrabias flamencos por el paseo cada atardecer, que romántico. Yo votaba por vivir en un solo apartamento, pero el Loco de mi Colina es el amo de la práctica, y será mejor dos viviendas, a la segunda le sacaremos partido al baño y a la nevera. Las provisiones son lo más importante. Y dormir, claro, porque juntos padecemos de insomnio. (Cuando lea esto, seguro que él añadiría la frase de "cada mochuelo a su olivo"). Lo sé. Soy como el tarot de Pepita Villalonga que todo lo ve y lo sabe.

Suena Manu Chao... sorprendente como cambia el tercio el Loco de mi Colina, y es que el youtube te hace despistarte del objetivo, es como buscar pareja... empiezas encaprichado de un bombón y terminas con la primera sugerencia. Lo mismo.
Y cuando estamos en medio de nuestra parodia sobre el futuro... nos emocionamos. Se nos clavan las "Chinchetas en el aire" de Los Delinqüentes, y el Migue se nos cuela en la terapia. Escribimos con menos prisa, estamos pensando en las injusticias. Aquí en la colina todo llega, todo pasa, todo fluye y todo regresa. Nos quedamos con la frase de "Sobra to con tu cueva" y la máquina del tiempo nos traslada al pasado, cuando el Loco de mi Colina era un mutante con rastas, riñonera de cuero y chaqueta con los colores de Jamaica. No me hubiese acercado a él ni con un palo. Ahora ha madurado y está esperando la época de la recogida de frutos. Que jodío es.

Hablamos del factor sorpresa, ese resquicio que tanto nos motiva, fomenta nuestra "proactividad" y todos sus usos. El Loco de mi Colina se está volviendo un sabio y nos paramos a puntualizar nuestra capacidad de contenido cultural en momentos etílicos. Descomunal. Los reyes de la lucidez, y de cómo la gente se merece escupitajos correctivos, una faceta muy del Loco. "Las personas se los ganan a pulso, yo no le regalo a nadie un escupitajo." dice.

Llega la conclusión, el Loco de mi Colina tenía el día torcido, había pensado en irse a la cama temprano para no pensar, no pensar en que la vida es una mierda, no pensar en la gente hipócrita y egoísta; se iba a quitar dos semanas, como mínimo, de los trasnoches. Se lo pregunto, y me contesta:
"Sí, pero empecé escuchando a Luis de la Pica, pasé por Camarón, Mario Díaz, Manu Chao, garrapateé con el Migue y ahora estoy viendo que voy a ir a verte en Navidad por cuatro duros que me cuesta el billete. Así es la vida, a veces, te sorprende".

Me sube la adrenalina y la imaginación. Le cuento cómo le dejaré que ronee con la tablet por las mañanas mientras yo voy en bata a buscar el desayuno y le grito desde la cocina; él pasará de mí con el flamenco a todo volumen. Maravilloso planazo. Hacemos un inciso en todo esto, él estará tumbado en una "Chaise Longue", que según el Loco de mi Colina se llama "Cherlón de toda la vida", soltamos la penúltima carcajada de la terapia. Miramos el reloj, es casi hora porno. La terapia en horas porno es un riesgo que nunca corremos, apuramos el último minuto para intentar saber porqué empezamos hablando de sogas para colgar a la gente (no para nosotros) y terminamos hablando de sofás. La última carcajada.
Le paso el recibo de la sesión de terapia y me responde:

"Las teclas de este portátil no tienen precio, y la esquina inferior derecha de la pantalla vale mucho más, cuántos planes se forjan... ¡Buenas noches!"

Se va el Loco de mi Colina y acaba la conexión directa. Se marcha vacío de malas energías y lleno de esencia, se le adivina la sonrisa a medias por el pasillo, parece que lo estoy viendo, abraza a la almohada, abre la boca y duerme. Objetivo cumplido.

Antes de cerrar el portátil consulto el libro de registro... tacho la palabra irrefutable, y escribo "trasegar". Mucho mejor. Sonrío. Lo importante del día no es cómo empieza... es cómo termina. Alegría, chispa y conciencia tranquila, estas son las premisas de la consulta que tengo en Plutón.

La locura es otra cosa. Hasta la próxima...

Feliz Navidad, con alegría y flamenco siempre.

27 de noviembre de 2013

MIGUEL POVEDA: El Ejemplo

Es uno de los fenómenos flamencos en la actualidad. Esto muchos lo interpretarán como bueno y otros como malo. La visión de una flamencólica sobre Miguel Poveda es amplia y extensa, llevo 20 años escuchándolo cantar y con el paso del tiempo mi opinión se ha ido transformando, pasa cuando ves una evolución como la suya, pero esto más que una opinión personal son tintes orientativos. Aquel aficionado catalán que salió de su Badalona para probar suerte fuera de Catalunya, ahora es una verdadera fiera en el escenario y una máquina de fabricar dinero con su talento. Esto es innegable.

Miguel no quiere etiquetas, por eso se mueve como un pez en un océano musical tan amplio, y todo lo rentabiliza, esto se llama: visión empresarial. Inteligencia, vaya. Ha pasado de cantaor a cantante, de aficionado al flamenco a empresario con su propio sello discográfico, a trabajar con los jóvenes, a cantar con los mayores, de aprendiz a maestro. Ha dado más de una vuelta al mundo en todos estos años y ha sabido qué aprender de ello.


Sin embargo la afición flamenca está bastante dividida con este artista, muchos han pasado de verle como a un diamante en bruto a un imitador. Su capacidad y su curiosidad lo llevan a hacerle guiños a los grandes cantaores de este arte y no solo grandes, sino a los que en realidad aportaron pellizco y personalidad. Antes gustaba, pero ahora dicen que imita. No entiendo. Prepara una antología más extensa de lo que podemos pensar y más útil de lo que imaginamos, pero que sigue cociendo a fuego lento; y es que el riesgo que asume cuando se publique es solo para auténticos valientes. ¿Necesitan los flamencos refrescar con una antología?

Yo no sé qué pensará él sobre el cante flamenco, si está todo hecho como dijo D. Antonio Mairena y corrobora Marina Heredia (por ejemplo) o piensa que aún se pueden exprimir algunos palos con nuevos estilos y sellos personales. Una parte de la afición lo ve capaz de hacerlo: creación. Hermosa y dura palabra. Por supuesto, otra parte lo considera una aberración, que yo le llamo miedo. Miedo de que un cantaor catalán cree un estilo y se acuñe fuera de la geografía flamenca. ¿Puede ser?

Muy de Poveda es su extensión mediática. Sin medida. Y no solo eso. Ha enseñado a sus compañeros de profesión a serlo: Argentina, María Toledo, Arcángel... se mueven por las redes sociales con sus promociones de discos, conciertos, noticias, tienen seguidores, clubs de fans y todo un baluarte montado que nunca antes se había visto en el flamenco. Marketing jondo. Siguen siendo cercanos pero a la afición esto no gusta. Es un doble filo. El aroma se pierde con tanto camino.

La parte humana de Miguel Poveda: el compromiso. Organiza festivales benéficos para ayudar a los que lo necesitan y sus amigos de la música colaboran. Todos recordarán la que lió por Lorca en La Unión, qué voy a decir yo, agradecida eternamente. La calidad humana en el flamenco nunca sobra y ahí habita una parte de la grandeza de este profesional.

Más Poveda: los estilos musicales. Del flamenco puro de sus recitales, de los palos peleones, del sabor de lo tradicional apenas queda algo. Ha llovido desde "Tierra de Calma", para mi su mejor trabajo, lanzó "Coplas del querer" y ya nada volvió a ser igual. "ArteSano" es otra historia enfocada a algo más que un simple disco. Va viciando la voz, la coloca de forma diferente, recurre a los falsetes y despliega recursos que quedan bien pero no son tan admirables; desvirtúa las formas flamencas. Igual te canta por soleá, que un fado, que copla, que canción catalana, que boleros... ¿En qué quedamos? Si quisiera ganarse el respeto de los más exigentes cantaría flamenco con más conciencia, pero no es uno de sus objetivos, lo mueve la pasión y se le aplaude.



Por eso decía al principio que huye de las etiquetas, no quiere encasillarse y aprovecha para ampliar el número de seguidores porque intenta llegar a personas con diferentes perfiles y gustos musicales. Esto se llama: ampliación del mercado y rentabilidad económica. Es filón y negocio de solo unos pocos que como él pueden permitirse, se auto-exprime. Es cantante, o al menos yo lo considero así, pero con una afición flamenca detrás de las más grandes del país. No me gusta que descuide la ejecución de los cantes flamencos, que es lo mío y el suyo no me duele, ojalá regrese a lo que cuesta verdadero trabajo sacar de las entrañas. ¿Es mucho pedir?

En cualquier caso, sea como sea Miguel Poveda, lo que viene demostrando conforme pasa el tiempo es su profesionalidad. Admirable por donde se mire, su trayectoria y su evolución nos ha dado a los flamencos grandes momentos inolvidables. Mi respeto y cariño lo tiene. La esencia de esta figura del flamenco sobrepasa los límites de lo estrictamente establecido por dicho arte y se está viendo capaz de cambiar todo un mundo que aunque se lo impidan, si hace las cosas con tesón, honestidad y sencillez; lo conseguirá. Más flamenco o menos, su vida es música; y su éxito, innato. Hoy no hablamos de arte, hablamos de realidad y el ejemplo perfecto se llama Miguel Poveda.

Nos vemos, si puede ser, de trasnoche.